Peñaliendre y Silla del Diablo
- Responsable: Jesús
- Fecha: 19/03/2011
- Lugar: Collado Villalba (Madrid)
- Actividad: Senderismo
- Participantes: Paloma, Mery (podenco ibicenca), Jesús, Roberto, Susana, Daniel, Paloma, Jose, Juan Antonio, María
PEÑALIENDRE Y SILLA DEL DIABLO
DISTANCIA TOTAL: 13 km.
DURACIÓN TOTAL: 5h 20’ . TIPO DE MARCHA: Circular.
DESNIVEL: 300 m.
DIFICULTAD: Baja.
TIPO DE CAMINO: Pista y sendero.
CARTOGRAFÍA: Mapa de la Sierra de Guadarrama escala 1:50000 editado por la Tienda Verde.
Crónica
Después de los pertinentes saludos y presentaciones varias entre los que llevamos en nuestras piernas unos cuantos kilómetros con ByM y las personas que en apenas un rato lo harán por primera vez, nos dirigimos hacia la localidad de Collado Villalba.
Tras diversos cambios de sentido (por no entrar a Collado Villalba por la vía de servicio) para encontrar las señales que indican el camino hacia la urbanización Altavista y el posterior desvío a la de el Mirador de la Sierra, llegamos al punto donde comienza la ruta de hoy, el Camino de la Guija, uhhh.
Por una compactada pista de arenosa composición, transversal y longitudinalmente recorrida por numerosos arroyuelos que afloran procedentes del agua filtrada por el terreno y que a su vez procede del deshielo, empezamos a ganar altura muy suavemente.
Enseguida empieza a sobrar ropa este día que se presenta tan primaveral. El camino se empina un poco más al tiempo que se fragmenta en una mezcla de arena y piedra suelta. Sin darnos cuenta, tenemos que hinchar los pulmones más de la cuenta para atrapar el aire necesario para mantener intacto el par-motor. Es cuando se cuela la todavía suave fragancia de jara y romero.
Ascendemos con la vista puesta en las redondeadas rocas graníticas de la cima de El Contadero y Canto Hastial. Una vez en la cuerda de la Sierra del Hoyo, se nos abre una amplia panorámica en la que poder apreciar la nevada cuerda que va desde la Bola del Mundo a las Cabezas de Hierro, con la Maliciosa en primer plano y La Pedriza a sus pies.
Por un estrecho sendero que a veces baja y a ratos sube, seguimos dirección Silla del Diablo, a la que en esta ocasión no subiremos.
Iniciamos el descenso por la depresión labrada por el arroyo Peregrino, que en esta ya casi primavera actúa como canalización del agua de escorrentía de la aledaña ladera.
En este descenso llegamos al mirador contiguo a los restos de la casa de Peñaliendre. Buena excusa para sentarse un rato y dar buena cuenta de la bolsa de frutos secos que trajeron Jose y Paloma.
Con poca gente nos hemos cruzado el día de hoy comenta alguien y en el momento de levantarnos para proseguir camino, nos damos cuenta que otras dos personas descansan en la zona sin acercarse al mirador, seguramente intimidados por nuestra numerosa presencia.
Encajonados entre la Loma del Cuchillar y el arroyo de Peñaliendre continuamos descendiendo un camino que más bien parece una trinchera flanqueada de jaras, inundada a causa del agua que brota por doquier.
A la que se abre la vegetación, el sendero se convierte en una pista que el arroyo de Peñaliendre no tarda mucho en atravesar de forma transversal. Poco después llegamos a una bonita zona bañada por el arroyo de Peregrinos que al pasar sobre las redondeadas rocas graníticas forma pequeñas cascadas que se afanan en oxigenar sus aguas.
Ya es la una de la tarde y esta puede ser una buena zona para comer. Poco más arriba hay una zona de merendero con mesa y asientos de granito bajo una gran mole del mismo material. El agua la peina formando una bonita cascada en su caída libre. Con esta panorámica y el agradable rumor, disfrutamos de los bocatas.
A los pies de la cascada se forma una balsa de agua en la que se clavan fresnos y encinas. Aprovecho para descalzarme y meter los pies en el fresco fluido. Un perro ya me había ganado la partida. Yo, a su vez, a sus dueños, unos chavalillos que se habían acercado a la zona montados en sus bicis.
Como las calderas ya tienen suficiente leña, antes de caer en brazos de Morfeo, nos ponemos de nuevo en marcha, cruzando el arroyo y subiendo una rampa de granito hasta llegar al cercano pinar que se extiende hasta Cerro Lechuza.
Más tarde sin árboles que nos protejan del sol, que ya atiza de lo lindo, no quiero pensar como lo hará en pleno verano, proseguimos el camino acompañados por el arroyo de El Contadero hasta llegar de nuevo al punto del camino en el que iniciamos la subida a la cima de El Contadero.
Poco después por terreno ya conocido, con ausencia de peligros, salvo algún que otro charco de tamaño considerable, en el que alguien sin querer, casi se cae, llegamos al punto de inicio de la ruta. Se tercia un refresco, café, batido, etc, como preludio a la inevitable despedida, sólo temporal, queremos pensar, hasta que llegue la próxima actividad.
Como siempre saludos a todos los que ya participasteis en alguna ocasión y de un modo especial a María y Juan Antonio, que en esta ocasión lo hicisteis por primera vez.
Jesus 2011/03/24 11:07













