Calzada Romana de los Tres Ermitaños

  • Responsable: Jesús E.
  • Fecha: 28/02/2010
  • Lugar: El Escorial (Madrid)
  • Actividad: Senderismo
  • Participantes: Jesús E.

Galería de Fotos

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Crónica de la actividad

De nuevo este fin de semana comienza con una climatología adversa, por lo que esta salida en vez de hacerla el sábado la he realizado el domingo. Alcanzar un consenso era algo fácil por seguro. Y es que algo bueno tendría que tener la ciclogénesis explosiva esta, se llevó las nubes del cielo de El Escorial.

No he madrugado mucho, la ruta es corta y al final salgo de casa a las 9.45 h. Hay poco tráfico y llego sin más problemas. Aparco el coche en las inmediaciones del puente romano que constituye el punto de inicio y permite salvar el río Aulencia.

Aquí se coge la ya conocida vía pecuaria Camino del Chicharrón, pues fue parte de la ruta en bici titulada Hierros Madrileños.

Como buena vía pecuaria, a ambos lados del camino, se elevan unos pequeños muros de piedras que separan las distintas fincas ganaderas del camino, confinándolo angostamente.

Sucede como ahora, cuando ha llovido, que se convierte en improvisado arroyo. Mientras sorteo charcos y regatos disfruto del olor a mojado, la alegre voz de los pájaros que parecen intuir la primavera que ha de venir. Los árboles desnudos, encogidos de puro pudor empiezan a mostrar las incipientes yemas que jalonando sus ramas les vestirán de nuevo.

La temperatura cuando inicie la ruta era de 9 0C, pero en esta zona al abrigo del aire, parece ser mayor.

En un principio tengo la sensación de que hoy no me voy a cruzar con mucha gente, pero no tarda un minuto en pasar el primer ciclista y después otro. Este último pedalea en el mismo sentido que yo camino y llegados al punto en el que son perfectamente visibles los restos de la calzada romana, no tiene más remedio que echar pie a tierra, los cantos de las piedras sobresalen amenazantes y sortearlos se hace difícil al ser este tramo cuesta arriba.

Según prosigo camino, me cruzo con más grupos de ciclistas y más adelante con una pareja mayor: ¡buenas!; ¡Buenos días!; ¿Vamos bien para rodear la Machotas?; Hombre este camino lleva a El Escorial, no se si habrá un desvío para rodearlas. Todo esto hablando a los pies de las Machotas, por las que han tenido que pasar, pero por no pasarme de listo no les pregunté si tenían claro cuales eran las Machotas (parecía tan evidente). Además ocurre que esta pareja hacían de guías de un grupo que venía algo separado.

Ya me voy yo con el run-run de que han despistado el camino. Pero bueno, sigo caminando por la falda de una de las Machotas, cruzándome de vez en cuando con más gente dando un paseo, la ruta tiene poco desnivel y muchos padres sacan a sus cachorros para que se desfoguen un poco y lleguen a casa con hambre.

De vez en cuando hay que cruzar alguna cancela asegurándose de cerrar bien la puerta para que no se escape el ganado. Ganado bovino diría yo por el tamaño de las plastas que están diseminadas por doquier esperando el mínimo despiste.

El camino hace un zigzag y a mano izquierda se sitúa una de las casas, ya abandonada, de los tres ermitaños.

Pretendo coger ahora un GR (marcas rojas y blancas) para subir a la Machota. No estaba previsto hacerlo inicialmente pero como dispongo de tiempo voy a por ello. Sigo el pequeño sendero que me indica el gps, pero enseguida se ve que no va a ninguna parte, pienso que se trata de alguna imprecisión del mapa o del gps.

Las marcas de GR aparecen un poco más adelante pasando al otro lado de un muro de piedras, vamos donde siempre estuvieron. Esta parte del camino es muy bonita, pasa por un robledal entre canchos de piedra cubiertos de musgo casi por completo.

El camino caracolea evitando árboles y piedras, ahora ya, en tramo ascendente y con un muro de piedras a la izquierda. Al llegar a una gran piedra con indicaciones más borrosas que legibles, cruzo al otro lado del muro para iniciar el camino que terminará por pasar entre las dos Machotas rumbo a Zarzalejo.

Se trata de una finca privada a la que se accede por una portecilla giratoria. Hay que observar una serie de normas, evitando salir del camino y pasear por la zona aquellos días en los que hay caza, lo que se anuncia en un panel colocado a la misma entrada.

Hay que ver como cambian las cosas, este tramo de camino lo recordaba más largo por aquellas ocasiones en que lo recorrí cuando era monitor y tenía que llevarme de ruta a los niños.

En pleno collado, salen a ambos lados las veredas que nos llevan a las Machotas, así que me voy a la Machota baja, que siempre me quedé a las puertas y es la que me parece más atractiva.

El camino vuelve a ser sinuoso pues tiene que sortear numerosos bloques de piedra. Más arriba se difumina cuando transcurre sobre los bloques de piedra, para hacerse de nuevo visible en aquellos tramos en los que aparece de nuevo la tierra.

Casi en la cima entre dos grandes rocas que se apoyan la una en la otra a modo de tejado a dos aguas, hay un interesante bibac con un pequeño muro de piedras y cemento en la entrada para frenar la entrada del viento. Por encima, el punto geodésico y un pequeño recipiente cilíndrico con tapadera donde dejar escritas algunas líneas. Tengo lápiz pero no papel y el que había dentro estaba mojado, así que para otra vez.

El cielo está muy limpio y se puede ver claramente el Barranco de la Cabeza, el Monte Abantos, la Bola del Mundo, la Pedriza, Embalse de Valmayor, estribaciones de Gredos. Vamos, un día perfecto para disfrutar de unas buenas vistas.

Emprendo el camino de vuelta para enlazar la ruta inicialmente prevista. Llegando a la portecilla giratoria me vuelvo a cruzar con el grupo que quería rodear las Machotas. La mujer se echa las manos a la cabeza y exclama: ¡No puede ser!¡Cómo has llegado antes que nosotros!; Pues porque tengo sangre dunedain y mi caminar es ligero. Se conoce que al final rodearon las Machotas, si, pero pasando primero por Roma.

Mira que si al final lo que querían era pasar entre las Machotas y no rodearlas, les dije que pensé cuando me crucé por primera vez con ellos. En fin, les expliqué que Zarzalejo lo tenían ya a tiro de piedra como aquel que dice, lo cual agradecieron pues eran un grupo de gente entrado en años y alguno iba haciendo la señal de tiempo muerto con las manos, aunque también se reían mucho, así que fuerzas debían llevar todavía.

Aún no he cruzado la portecilla y me vuelve a preguntar otra pareja por las Machotas, ni que fuese uniformado de azul y amarillo.

En fin, deshago el camino, enlazo con la ruta primitiva y al poco me vuelven a preguntar que si conozco la Casa del Sordo. ¿Qué?, la Casa del Sordo, ¿qué?. Pues eso, que un poco más adelante.

Un poco antes de la Casa del Sordo, casa de granito, con las puertas y ventanas tapiadas, hay una zona donde la gente practica boulder. Pasada la casa, hay un mirador que permite ver la famosa y cercana Silla de Felipe II.

El modo de llegar al siguiente punto del recorrido no transcurre por ningún camino, por lo que hay que hacer una pequeña trocha cuesta abajo entre el robredal. No es mucha distancia y con la ayuda del gps no hay problema. Enlazo ahora una tenue vereda sobre el esponjoso pasto esperando no haberme metido en una finca de ganado bravo y oteando de paso los árboles por si hay que subirse a alguno. Ya se ve la cerca de alambre y una estrecha salida para evitar el paso de los animales, me quito la mochila, meto tripa y cojo la pista por la que continúa la ruta.

Me encuentro al altura de la finca de la Herrería ya muy cerca de El Escorial. Camino de nuevo por la dehesa esculiarense, tras cruzar la trinchera de la vía del tren por una pasarela, ando el tramo final que me lleva de nuevo al puente romano.

A la izquierda el Barranco de la Cabeza y el Monte Abantos, echo el último vistazo y me doy cuenta de que a la derecha, sentada y con la espalda apoyada en un muro de piedra hay una chica (parece guapilla) dibujando en su cuaderno de dibujo probablemente lo que hace unos instantes yo miraba.

Echo un último vistazo al gps para asegurarme que estoy llegando al punto de partida y giro la cabeza hacia atrás para ver las Machotas una vez más. Las Machotas y la chica que dibujaba y que ahora se asoma detrás del muro indagando en mi dirección, supongo que esta no será una zona por la que pase mucha gente y la curiosidad venció al gato.

Enseguida estoy al lado del coche, guardo bastón, mochila y estiro un poco para evitar contracturas.

Y así acaba el cuento de hoy, que tuvo un buen comienzo, un buen transcurrir y un buen final aunque no he disfrutado de la merecida cerveza. En la próxima dos.

encuentro/senderismo/calzada_romana_de_los_tres_ermitanos.txt · Última modificación: 2011/10/09 19:22 por jesus
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