Vía Verde del Tajuña
- Responsable: Jesús E.
- Fecha: 12/07/2009
- Lugar: Arganda-Ambite
- Actividad: Bicicleta
- Participantes: Jose Jacinto,Jesús E.
Fotos extraidas de 52 excursiones alrededor de Madrid, editorial El País Aguilar.
Crónica
Bueno al final la asistencia a esta rutilla apta para todos los públicos se ha quedado en dos personas, Jose Jacinto y yo (Jesús), estamos contentos no obstante porque pensamos que para siguientes salidas se nos puede unir más gente y superar este número.
A eso de las 09:00 h nos encontramos en la estación de Renfe de Arganda del Rey pues él viene de Vallecas y yo he salido de Alcalá de Henares. La zona está en obras y dejamos los coches en un aparcamiento en construcción cercano a la estación. Como somos únicamente dos hemos decidido cambiar de planes, y como los dos estamos más que acostumbrados a darle a la bici hemos decidido hacer unos pocos más de km. Los coches los vamos a dejar en Arganda y nos vamos a recorrer la Vía Verde del Tajuña hasta que nos cansemos, momento en el cual nos daremos la vuelta.
Así pues sacamos las bicis del coche y después de montadas (más bien yo, porque Jose utiliza un transportín) comenzamos la Vía, a la cual nos podemos incorporar apenas 200 m de donde hemos dejado los coches. No hay lugar a la duda, enseguida podemos ver el firme de color rojo que en el término municipal de Arganda se encuentra muy bien conservado y que cuenta con la presencia de tramos de barandillas de madera que sirven de protección en algunos terraplenes.
Se empieza subiendo unas pequeñas cuestas y después se continúa subiendo con el ligero desnivel característico de los trazados ferroviarios de antaño. Durante este primer tramo cercano a Arganda se convive con paseantes que a esta altura del año aprovechan para darse su paseo matutino descamisados para tomar el sol sin quemarse, también están presentes las familias que salen a dar una vuelta con los peques de la casa.
Ahora ya más alejados de Arganda, camino de Morata de Tajuña nos vamos cruzando con bastantes personas montando en bicicleta y llegamos a la primera zona de descanso con bancos de merendero y ninguna sombra en la que encontramos un fragmento de vía ferroviaria a modo de monumento.
Después la Vía pasa por lo alto de Morata y nos encontramos con un cruce en el que hay un helipuerto y distintos paneles explicativos , tanto de la Vía del Tajuña como de distintas rutas para encontrar los restos de distintos bunkers utilizados en la guerra civil. De esta manera podríamos bajar al pueblo.
Proseguimos la ruta camino de Perales de Tajuña todo el rato por la vega del Tajuña. Hay una serie de badenes con las pendientes más pronunciadas de la ruta pero que se hacen sin dificultad pues son muy cortas.
Como la musculatura ya ha entrado en calor poco a poco vamos incrementando el ritmo de paseo que llevamos al principio y vamos haciendo km rápidamente.
Llegamos a Perales de Tajuña. Su estación ya desapareció (su solar lo ocupa hoy un colegio) y su trazado son actualmente calles del pueblo. Aquí se abren dos ramales. Uno, que arranca a la entrada del pueblo, se desvía hacia la derecha, cruza el río y discurre por la vega. Por este ramal se circula sobre pistas abiertas al tráfico por lo que hay que tener precaución. Éstas nos llevan hacia la autovía A-III, que se cruza bajo un gran viaducto.
El otro ramal, que sigue más fielmente la antigua vía, atraviesa el pueblo y, pasando junto al cementerio, se dirige hacia el viaducto de la A-III. Este tramo se interrumpe unos cientos de metros más adelante de la autovía, por lo que, después de visitar este bello tramo interrumpido (al pie de las espectaculares cuevas de Perales) hay que bajar a buscar el otro ramal de la vía verde que arrancaba en Perales (queda a menos de 300 m pero hay que ir con cuidado: hay que cruzar carreteras). Nosotros cogimos este primer ramal hasta llegar a una cercana fuente (el agua salía bastante templada) y después nos volvimos al ramal que cruza el río.
Un paisaje agrícola, de perfiles suaves, sin rampas, nos lleva hacia Carabaña. En la orilla contraria del Tajuña se sitúa Tielmes, pueblo al que podremos acercarnos utilizando la primera carretera que encontramos. En este lugar existe una pequeña área de descanso que dispone de buena sombra y una fuente con agua ligeramente fresca. Se está a gusto, opinión que no es única puesto que es la zona de descanso de esta ruta donde más gente encontramos. A orillas de la carretera, hacia la derecha, la vía nos lleva hasta una ermita. Aquí nosotros hicimos una parada y probamos algo de embutido que había traido. Desde allí, hacia la izquierda, la Vía Verde sigue atravesando la Vega del Tajuña, dejando en la orilla contraria la curiosa y bien conservada estación de Chavarri, donde en tiempos se cargaban las botellas de la famosa “Agua de Carabaña”. Hoy se ha convertido en una empresa hostelera donde se celebran banquetes y donde las personas que realizan la ruta pueden hospedarse pues hay una serie de cabañas de madera para ello. También alquilan bicicletas.
Y ya estamos llegando al final de un nuevo tramo sobre la ruta. A la altura del cruce con la carretera de Carabaña a Brea de Tajo, la pista roja, llega casi a orillas del río, donde un hermoso molino nos marca la entrada a Carabaña (por lo que me dice Jose es la casa de Alvarez Cascos, el que fuera ministro). Continuamos camino hacia Orusco. Para ello seguimos hacia la derecha por la carretera de Brea hasta alcanzar la continuación de la vía verde hacia la izquierda. Este nuevo tramo discurre hasta Orusco en paralelo a la explanación del Ferrocarril de los 40 días, construido durante la Guerra Civil. Junto a éste, por la pista rural acondicionada para ciclistas (que va estando más deteriorada por el paso de tractores que tienen que acceder a las distintas fincas agrícolas), llegamos frente a la localidad de Orusco. Cruzamos bajo la carretera y, podemos acercarnos a este agradable pueblo o seguir por la Vía Verde que, al poco, retoma, ya hasta el fin, el trazado del ferrocarril.
Éste es uno de los tramos más agradables de la Vía Verde, se pasa bajo pequeños puentes, entre arboledas, en algún caso sobre tramos casi acantilados sobre el río. Poco a poco nos vamos aproximando al término de la ruta: Ambite.
Un pinar que la vía atraviesa limpiamente nos deja en la explanación de su antigua estación. Una pequeña área recreativa, con fuente es un hermoso lugar para contemplar esta pequeña localidad, la última de la Comunidad de Madrid antes de entrar en Guadalajara. Al lado de ésta se encuentra la piscina municipal y un restaurante.
Toca darse la vuelta y van entrando deseos, que ganas ya había de tomarse una cerveza bien fría. Vamos deshaciendo el camino y aprovechando que es ligeramente cuesta abajo aun que ahora el aire lo tenemos en contra, metemos plato. Hemos cogido un buen ritmo y vamos postergando la parada técnica para tomar esa cervecita, aunque las piernas no están cansadas el culo empieza a quejarse y queremos avanzar un poco antes de pararnos y así aprovechar para comer en algún bar. De este modo llegamos a Morata y después de cascarnos una jarra de medio litro nos pedimos una ración de oreja y otra de patas de calamares con otra jarra y es que esta salida estaba planteada para hacerla tranquilamente disfrutando de esos placeres que nos da la vida.
Después de un café y recuperadas las fuerzas toca deshacer el último tramo hasta Arganda y el culo aguanta a pesar de los 100 km que nos vamos a acabar metiendo. Por la tarde hace más calor que por la mañana y al final mis brazos se acaban quemando un poco. Cerca ya de Arganda es todo cuesta abajo y solo hay que dejarse caer y refrescarse con el aire sin dar pedales.
Guardadas las bicis en los coches, toca despedirse y emplazarse para la próxima. Ya solo queda agradecer la presencia a Jose que ha propiciado de nuevo un sábado de no estar tirado en el sofá de casa. Recuerdos para Marijose y su pierna chunga y muchos ánimos para la mejor de las recuperaciones.
Jesús 12/07/2009 17:07








