Piedemonte de Turégano
- Responsable: Jesús E.
- Fecha: 04/12/2011
- Lugar: Turégano(Segovia)
- Actividad: Bicicleta de montaña
- Participantes: Jesús E.
DISTANCIA TOTAL: 36 km.
DURACIÓN TOTAL: 2h 30’.
TIPO DE MARCHA: Circular (Turégano, Segovia).
DESNIVEL: 250 m.
DIFICULTAD: Baja.
Crónica
Pues eso cosa de hombres, con el frío que hace esta mañana, -2ºC, mucha afición hay que tener para salir a las 8 de la mañana un domingo para irse a dar pedales uno con la sola compañía de su sombra si le da la gana al señor Lorenzo de aparecer entre las nubes.
Ayer no me acorde de tapar el parabrisas del coche y tengo que rascarlo para poder ponerme en marcha. Por la carretera de Daganzo busco enlazar la A1. Cuando avisto el puerto de Somosierra, compruebo que las montañas retienen las nubes en el lado segoviano hacia el que me dirijo.
Según voy a Turégano, me fijo a mi izquierda, en las montañas, los rayos de sol se filtran a través de las nubes pareciendo querer anunciar una revelación. La carretera es buena y la conducción es tranquila. A no mucho tardar se dibuja en el Horizonte la silueta del Castillo de Turégano, desde 1931 monumento nacional y que se puede visitar por el módico precio de 2 €.
Al entrar al pueblo aprecio que la carretera está cortada. Hoy es día de mercadillo, otro motivo aparte del gastronómico, por el que el público se acerca.
Bueno, empiezo la ruta que en sus primeros kilómetros trascurre por carretera en ligero ascenso, con un frio que pela y con el aire en contra. Después cojo una pista que enlaza con la carretera que va a la población de La Cuesta, poco antes de entrar en ella. De nuevo, por carretera sigo camino, después de ascender toca bajar y puedo engranar el plato grande.
Me emociono bajando y me paso de largo, por lo que toca volver y subir hasta encontrar el camino que tengo que enlazar. El terreno está vallado y cuesta encontrar por donde acceder al otro lado. Una vez al otro lado, tengo que ir muy despacio, la vegetación ha crecido mucho al no pasar por aquí nadie en mucho tiempo.
De reojo miro a un rebaño de vacas, más atrás vi otros rebaños acompañados de algún semental y no me fío un pelo. La bibliografía dice que hay que pasar por un rebollar, pero el camino está superpoblado de retamas y robles que hacen que me tenga que echar la bicicleta al hombro por lo menos media hora. Se oyen tiros de escopeta y ladridos. Quiero salir de aquí lo antes posible, la vegetación está muy alta y no quiero que me confundan con un cochino jabalí.
Con esfuerzo encuentro la cancela de salida hecha de palos y alambre. La traspaso y enseguida llego a otra, pero el camino es bastante bueno debido a que se trata de una vía pecuaria y más delante de un camino de concentración parcelaria.
Un batir de alas me sorprende y es que unas docenas de buitres echan a volar al asustarse debido a mi presencia. Estaban muy tranquilos tomando el sol.
Después de un rato de observación sigo camino al pueblo de La Mata. En todos estos pueblos se ve la construcción de viviendas cuyo destino quizás sea el de ser casas rurales.
Con plato grande llego a Cubillo que atravieso aprovechando para saludar a un paisano que transporta leña en una carretilla. De aquí a Valdevacas donde se encuentra la Iglesia de la Exaltación de la Santa Cruz con su vía crucis. Más tarde Guijar, y al poco de salir del pueblo atravieso el arroyo de La matilla, para afrontar el tramo de mayor pendiente de la ruta de hoy. Plato mediano, piñón de 28 dientes, dientes de la boca apretados a la hora de respirar y piernas tensas como la cuerda de un arco.
Salvado este tramo busco Muñoveros por una vía pecuaria poco marcada. Al salir de Muñoveros me ataca una perra, que me sigue medio kilómetro intentando engancharme una pierna. Pero me acuerdo de un buen consejo y agarro el bidón de agua e intento disparar agua a la perra para que deje de perseguirme. Menuda batalla, esquiva bien las balas, no ceja en el empeño y gasto la mitad de mis municiones.
El viento vuelve hacer acto de presencia y el camino se hace arcilloso y las ruedas se llenan de barro casi llegando a la meta. Ya se ve el castillo de Turégano. Una vez en él, lo rodeo para poder ver su diseño por todos los lados. Ya solo queda llegar al coche guardar la bici y regresar a Alcalá.











