Cerros Testigo de Guadalajara
- Responsable: Jesús
- Fecha: 02/10/2010
- Lugar: Torre del Burgo (Guadalajara)
- Actividad: Bicicleta de montaña
- Participantes: Conchi, Nuria, Geni, Jesús
Crónica
Tras conocer a Conchi y a su hermana Nuria, que vienen desde Azuqueca de Henares, Geni y yo hemos montado las bicicletas en el trasportín instalado en el portón trasero del coche.
Nos dirigimos a Torre del Burgo punto de partida de la ruta de hoy. Abandonamos la A2 buscando Tórtola de Henares donde cogeremos la CM-1003 hasta llegar a dicho pueblo.
Ya en Torre del Burgo, aparcamos el coche frente al edificio que hace las veces de ayuntamiento y que está al lado de una superficie cementada que hace las veces de frontón e improvisada pista para que los chavales jueguen al fútbol.
Tras pertrecharnos adecuadamente para la ruta, cascos (todos menos una, vaya despiste ejem, ejem,….), zapatillas, guantes, comenzamos a pedalear. Nos dirigimos hacia la pequeña ermita que hay a la salida del pueblo, en la carretera que va a Humanes. Al poco, por una pista, progresamos camino de Taragudo.
Después por caminos que cincelan terrenos agostados buscamos el conjunto histórico de Hita, aunque nos desviaremos antes sin pasar por él.
De camino como es inevitable, nuestra presencia asusta a un grupo de gamos que huyen de la fresca vaguada en la que se encontraban.
Ahora toca pedalear un pequeño tramo de carretera para enganchar el camino que nos llevará a Copernal, pequeña localidad donde se encuentran algunos de los pocos árboles, que vamos viendo por estas campiñas a ratos sembradas de girasoles en sus últimos días de vida. Son terrenos propicios para que pasten los rebaños de ovejas, como enseguida podemos apreciar.
Tras una pequeña duda acerca del camino a seguir, al llegar a las casas en ruina, construidas en adobe de Valdeancheta, nos paramos a hablar con un paisano portador de un apetitoso pan. No debe estar habituado al paso de ciclistas y le cuesta entender que pretendas ir de un pueblo a otro dando un rodeo.
En fin, proseguimos la ruta a ratos bajando, a ratos subiendo pequeñas lomas. Viendo la desenvoltura con las bici de nuestras compañeras de viaje el día de hoy, sobre todo bajando, hay quien va saltando roderas, en un futuro omitiré comentarios acerca de prevenir que hay que tener ciertas habilidades técnicas para hacer estas rutillas, pues está claro que se poseen.
Con la vista puesta en el Colmillo y la Muela, cerros testigos que rompen la monotonía de la campiña, nos vamos acercando a Alarilla, que constituye una zona altamente visitada por aficionados al parapente y que de nuevo sorteamos pasando junto a su ermita pintada de color granate, a saber porque razón.
Buscamos el río Henares al que acompañaremos durante un pequeño tramo. De nuevo sin poder evitarlo espantamos a las precavidas aves acuáticas que tranquilas nadaban en su amansado discurrir.
Pasamos por una gravera (y es que hay que ver de todo) que explota los recursos aluviales de esta vega del río Henares. Subimos la terraza fluvial de la vega para encontrarnos con unas plantaciones de lo que creemos son esparragueras.
De nuevo por una carretera que corre por donde antes caminaba la Colada del camino de Ciruelas, vemos un cartel que constata que es tierra de cultivo de espárragos trigueros.
No tardamos en llegar de nuevo a la ermita del comienzo, para tras cruzar por un puente el río Badiel, llegar a Torre del Burgo.
Toca estirar un poco y recoger los bártulos. Después paramos en el bar que hay en la entrada del pueblo para tomar una cerveza los que no tenemos que conducir y un refresco los que sí.
No tardamos en hablar de rutas realizadas y otras nos gustaría estén pronto por llegar, con lo que el final de esta jornada en contacto con la naturaleza está próximo. Nos despedimos y sugerimos estar en contacto. El día de hoy hemos compartido risas y conocimientos.
Jesus 2010/10/05 20:56













