Cañada Real Soriana Occidental
- Responsable: Jesús E.
- Fecha: 01/05/2010
- Lugar: Casla-Prádena-Arcones (Segovia)
- Actividad: Bicicleta de montaña
- Participantes: Jose Jacinto, Rafa, Rubén, Jesús E.
Crónica
Con las nubes agarradas a la montaña y la temperatura más fresca de lo que esperábamos (alguno venía en tirantes), salimos del coche en la población de Casla. Bajamos las bicicletas de los transportines donde las hemos traído y nos abrigamos un poco.
Empezamos la ruta saliendo del pueblo por la carretera hasta que llegamos al desvío para ir a Sepúlveda. Entonces nos desviamos a la izquierda por una pista que transcurre entre pinos tipo Valsaín y que está totalmente embarrada. Ha debido llover últimamente por aquí.
El terreno es cuesta arriba, suben las pulsaciones y comienzan los primeros sudores. Una vez llegamos a la altura a la que transcurre la Cañada Real Soriana Occidental, cruzamos una cancela y proseguimos camino, ahora si, por la cañada.
En este momento hay algo de jaleillo, parece ser que Jose ha pinchado. Nos paramos, sacamos desmontables, cámara y reparamos el pinchazo.
Por unas o por otras nos vamos llenando de barro. Ahora el camino pica hacia abajo y nos embalamos por un camino pedregoso con sus correspondientes roderas labradas por el agua de escorrentía. Mi bici cruje de una forma desconocida debido, pienso yo, a tensiones originadas por la tija del sillín. No voy al loro del gps y nos pasamos el desvío por el que continúa nuestra ruta. En teoría no debíamos perder tanta cota. Después de consultar el gps en parado, vemos que efectivamente nos hemos pasado el desvío. Lo hemos dejado atrás aproximadamente 500 metros. Toca deshacer camino, a unos más que a otros, es lo que tiene embalarse.
Segundo pinchazo, ahora le toca a …. amigo de Jose Jacinto (vienen del pueblo de Vallecas). Ha tenido suerte, las cámaras que utilizan sus ruedas son de pitorro fino igual que las de Rubén. No se ha traído cámaras y no se como no las habríamos apañado sino. En estas salidas cada participante tiene que prever este tipo de situaciones y traer un mínimo de repuestos para no quedarse tirado y se pueda estropear la ruta para todos.
Una vez de nuevo en la cañada, seguimos la ruta por un paisaje adehesado entre longevos robles y sabinas. A ratos el camino está repleto de charcos, que por otro lado, constituyen la mejor zona de paso para no pillar barro. Intentando salpicar cuanto más mejor, sin remilgos, no perdonamos un charco.
Vamos cruzando arroyos y cerrando cancelas tras pasarlas para que no se escape el ganado. De esta manera llegamos al pueblo de Arcones sin más vicisitudes.
Como es pronto y la ruta de hoy es corta, decidimos acercarnos a la monumental localidad de Pedraza, eso si por carretera, no conocemos que senderos podrían constituir una alternativa fiable.
En fila de a uno vamos metiendo desarrollo y como el terreno es favorable cogemos velocidades respetables para ir en bicicleta de montaña. Ya en Pedraza, abarrotada de visitantes, nos dirigimos al castillo para disfrutar de las vistas. Hay a quien le apetecería tomarse una cerveza, pero es la 1’20 y hay que volver para no irnos a comer muy tarde.
De nuevo sobre el asfalto tratamos de tardar lo menos posible en llegar a Arcones, que atravesamos para enlazar una pista que nos llevará a Prádena.
El sendero es muy bonito, entre árboles, cuesta abajo, sobre terreno firme debido a la vegetación que crece rala. No obstante, nos encontramos con una desagradable sorpresa. Están construyendo lo que parece un camino vecinal y la maquinaria necesaria para estas labores, junto con el agua, hacen impracticable el camino. Tenemos que echar pie a tierra embarrando una vez más las bicicletas.
En cuanto apreciamos que la pista está un poco compactada nos montamos en la bici de nuevo. Poco después, estamos en Prádena. Sobre asfalto por un tramo ya conocido llegamos a Casla, justos de fuerzas. Pensábamos hacer 24 km y al final han sido 49.
Ahora tras estirar un poco, cambiarnos de ropa (más que nada para disimular el barro que llevamos encima) y colocar la bicis en los transportines, nos vamos a Sepúlveda a ver que podemos comer.
Ya en Sepúlveda, no tenemos más remedio que callejear con el coche por sus enmarañadas calles. Buscamos donde aparcar los coches de tal manera que tengamos las bicis cerca de donde vayamos a comer para prevenir desagradables sorpresas.
Así y con todo, vemos cercano el restaurante el Señorío de Sepúlveda y decidimos probar que tal. ¿Mesa para cinco?, preguntamos pensando que por la hora podrían tener el comedor lleno y nos tocaría esperar un rato, pero hay suerte y podemos sentarnos. Subimos a la planta de arriba y nos acomodamos. Cordero asado para 4 y sopa castellana para …. que debido al cansancio y a que se le ha pasado la hora de comer, tiene cerrado el estomago.
Muy bueno el asado, de postre las cosas típicas, pero algunos nos decidimos a probar el ponche segoviano también muy bueno.
Mientras reposamos la comida, un cafelito. Posteriormente damos un pequeño paseo mientras hacemos ganas de emprender el camino de vuelta. Nos despedimos y nos emplazamos para la próxima.















