Bajo Jarama
- Responsable: Jesús E.
- Fecha: 11/12/2010
- Lugar: Ciempozuelos-Getafe (Madrid)
- Actividad: Bicicleta de montaña
- Participantes: Paloma, Jesús E.
DISTANCIA TOTAL: 47,7 km.
DURACIÓN TOTAL: 4h.
TIPO DE MARCHA: Lineal(Ciempozuelos-Getafe).
DESNIVEL: 117 m.
DIFICULTAD: Baja.
Crónica
Con la previsión de ausencia de lluvia y con la oportunidad de poder viajar en tren al lugar donde comienza la ruta de hoy, nos dirigimos Paloma y yo hacia Ciempozuelos.
Como no hay que ir atentos a la carretera, da tiempo a charlar tranquilamente mientras viajamos hasta la estación de Atocha donde tenemos que hacer trasbordo. De paso, aprovecho para hacer una parada técnica, visitar los baños de la estación (o poner un fax) para evitar sorpresas en plena marcha. Tranquilo ya, buscamos el andén donde paran los trenes hacia Aranjuez.
La ruta de hoy en principio es bastante asequible (como coger fresas en Aranjuez), no obstante los caminos embarrados debido a las lluvias de días atrás, dificultan la marcha. Enseguida las bicis se llenan de barro, más la mía que la de Paloma, no se porque, por lo que tengo que meterme de vez en cuando en algunos de los grandes charcos que abundan en esta parte de la ruta. De esta manera consigo liberar las ruedas de barro, que éstas tengan algo de dibujo y puedan traccionar un poco.
Con tanto barro, agua y piedrecillas colándose por cadena, platos y piñones, éstos empiezan a entonar sintonías que recuerdan réquiem y auguran posibles averías.
El camino transcurre por tierras de labranza de la vega del río Jarama. En ocasiones nos los encontramos, o mejor dicho, no los encontramos porque han sido roturados por el arado de algún paisano. Toca dar algún rodeo, en ocasiones coger algún atajo y alguna vez echar píe a tierra.
Durante un rato pedaleamos siguiendo la estela de un tractor. Por ahora el paisaje no es muy llamativo, a lo que contribuye el cielo plúmbeo y la niebla que no levanta. La monotonía se rompe al llegar a una venta que parece sacada del libro del Quijote, bien pintada y bien conservada. En una parcela delimitada por una valla que no ofrece muchas garantías, habitan unos búfalos de esos de donde se saca la leche para hacer la mozarella junto con un ciervo y una avestruz. Se acercan los búfalos, menudas pezuñas y menudos cabolos.
Seguimos camino para llegar y atravesar San Martín de la Vega que hoy tiene montado el mercadillo. Durante bastante tiempo la ruta transcurre paralela al canal de riego que se nutre aguas arriba del Jarama. El camino está compactado, hay menos barro y se rueda mejor.
Entramos ahora en la zona más vistosa de la ruta. Sobre el asfalto de la carretera de servicio del canal, avanzamos por una zona solitaria entre peculiares cortados yesíferos esculpidos por el agua y como no, por los años.
Esta zona es aprovechada por personas que practican el rollerski, o lo que es lo mismo ski de fondo sobre patines. Lo practican para mantenerse en forma cuando no hay nieve.
Llegamos a la presa del Rey donde comienza un estrecho sendero que sube hacia una bonita panorámica del Jarama. Con cuidado descendemos entre rocas de mineral de yeso y continuamos la ruta por continuos y suaves sube-bajas, en los que insisto a Paloma hay que jugar con las marchas de la bici para aprovechar inercias.
Miro de vez en cuando su cara que va dando indicios de cansancio. Al final aunque el perfil es suave, son bastantes kilómetros para una primera vez y el engorro del barro no ayuda.
Por un carril bici llegamos a las afueras de Perales del Río donde nos desviamos en busca del Cerro de los Ángeles. Por desgracia el trazado de esta ruta fue diseñado hace años y donde antes había cañadas y campo, ahora hay autovías. Tenemos que buscar una alternativa para cruzar al otro lado donde vemos cercano el Cerro de los Ángeles.
Tras varios intentos infructuosos logramos llegar al puente por donde cruzar, pero debemos pedalear por el arcén de la carretera hasta que nos podemos meter de nuevo a un carril bici. Antes, nos paramos a comer algunas barritas y galletas, aprovechando para descansar las piernas.
Pedaleamos cómodamente por el carril bici pero nos estamos alejando del Cerro de los Ángeles y de la estación de Getafe Industrial donde pretendíamos finalizar la ruta.
Un poco más adelante salimos del carril bici y preguntamos como callejear para llegar a dicha estación. Pero nos dicen que pilla lejos porque estamos ya en Madrid, en Villaverde Bajo.
Como ya hemos hecho los kilómetros que teníamos pensado y en vista que la estación de Renfe de Villaverde está cerca, decidimos coger ahí el tren de vuelta a casa. De camino, en un frutosecos regentado por un chino nos compramos un batido, una coca-cola y unas palomitas para que Paloma practique el canibalismo tranquilamente durante el regreso. Ya para terminar, la sensación de ser objeto de curiosas miradas, pienso yo, debido al barro que llevamos encima nosotros y las bicicletas.
Jesus 2010/12/16 12:09















