Alcarria de Solanillos

  • Responsable: Jesús E.
  • Fecha: 18/09/2011
  • Lugar: Henche(Guadalajara)
  • Actividad: Bicicleta de montaña
  • Participantes: Marcelino, Jesús E.

Galería de Fotos

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PASANDO POR ALTO

Que nadie diga que los pastores buscaban querellas. Por los altos de las Alcarrias discurría la senda de las merinas, esquivando labrantíos, dejando de soslayo fértiles tierras por aquellas más peladas y aromáticas de tomillares.

Una vocación trashumante serraniega, que pasaba por alto las “cinco cosas vedadas” por el Honrado consejo de la Mesta: panes, vides, huertos, prados de guadaña y dehesas boyales.

DISTANCIA TOTAL: 26 km.

DURACIÓN TOTAL: 2h 30’.

TIPO DE MARCHA: Circular (Henche, Guadalajara).

TIPO DE CAMINO: Carretera, pista.

DESNIVEL: 246 m.

DIFICULTAD: Baja.

Crónica

VIDEO ACTIVIDAD

En una ligeramente fresca mañana de septiembre, para el calor que está haciendo últimamente, nos encaminamos hacia tierras alcarreñas Marce y yo.

Esta temporada las rutas de BTT, vamos a intentar realizarlas los domingos, así se asegura la asistencia de al menos dos personas.

Sin problemas llegamos a Henche, pequeño pueblecito cercano a la central nuclear de Trillo.

Dejamos el coche en la plaza Mayor, que presenta poco movimiento debido en gran parte, a que la gente estos días está en las fiestas de Guadalajara.

Comenzamos la ruta dejando a un paisano lavando las grandes garrafas de cristal, en las que previsiblemente ha guardado vino tiempo atrás.

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Orientados correctamente, subimos suavemente por la carretera que nos trajo desde Solanillos del Extremo. Al cabo de un rato nos desviamos a mano izquierda y tomamos una pista flanqueada de zarzas repletas de moras que ocultan el arroyo del Vallejo.

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Obligados por las circunstancias paramos un momento aunque solo sea para probarlas.

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Proseguimos dando pedales. Sin quitar la vista de los zarzales, nos topamos sin darnos cuenta con una empinada cuesta, casi sin tiempo de cambiar hasta los piñones más grandes y así poder seguir dando pedales, sin tener que echar pie a tierra.

Después seguimos subiendo de forma más suave, deshaciendo el pequeño puerto que descendimos con el coche para llegar a la depresión donde se encuentra Henche.

Ahora viajamos por la parte alta, contemplando las vistas a nuestra izquierda de Henche y las chimeneas de la central de Trillo emitiendo vapor de agua, al fondo.

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Vamos en busca de la Cañada Real Soriana Oriental, señalizada con sus correspondientes mojones de hormigón. Cambiamos un paisaje de denso monte bajo, por zonas con cultivos de secano y con cierta apariencia de dehesa. Al pasar bajo alguna encina y pisar las secas bellotas tiradas por el suelo, parece que estuviésemos explotando petardos de a peseta.

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Hace rato que el trazado es plano en algunos tramos y que pica hacia abajo en otros. Tratamos de aprovechar para acelerar la marcha.

Cogemos ahora una vieja carreterilla cuyo firme agarra muy bien, en busca de la aldea abandonada del Picazo. Dejamos que se embalen las bicis al atravesar el Barranco del Lagar.

Marce me dice que me eche a la derecha, no sea que venga un coche de frente, lo intuyo porque esta velocidad hace que el aire zumbe en los oídos y no se pueda oír nada.

Curva, curva, otra curva, una delicia hasta que se llega al Picazo. Un cartel nos da la bienvenida colgado en una de las pocas paredes que se mantienen en pie. Detrás un gran tronco seco, denota la otrora longeva vida del que suponemos un majestuoso árbol.

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Alrededor ruinas de casas y ermita. Lo único que hay en pie es lo que parece ser un refugio de cazadores, con un hogar donde poder hacerse unas migas o un consistente desayuno antes de la jornada de caza.

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Desde aquí se aprecia una pista que quizá sea por donde debamos proseguir. Mientras consulto el gps, marce se adelanta cuesta abajo por un camino tapizado de paja cortada. Le aviso que no es por ahí, pero no me oye. Bajo yo también para avisarle y veo que vuelve todo cubierto de paja. Efectivamente, el camino muere en una era y al tocar el freno, ha derrapado por la resbaladiza paja.

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Intentamos arrancar cuesta arriba y tengo metido tanto desarrollo que no puedo moverlo y echo pie a tierra. Marce, detrás, por mi culpa, también, con la añadidura, que no le ha dado tiempo de sacar el pie del pedal, cayendo de nuevo al suelo. Una caída tonta, que mira por donde le ha hecho algo de daño.

Seguimos descendiendo por una pista. Ahora voy yo detrás, comiéndome el polvo que levanta Marce.

Pasamos junto unas vides y accedemos poco después a la carretera, que por el extremo opuesto al del comienzo de la actividad, llega al pueblo. En su periferia, flanqueado por fecundos árboles frutales por lo que se puede apreciar.

Al llegar al coche, nos damos cuenta que el paisano sigue afanado con sus voluminosas y verduzcas garrafas de cristal.

Le pregunto si acaso elabora vino. Orgulloso, me contesta que si y que allí mismo tiene la bodega, que nos acerquemos que nos la va a enseñar. De este modo, penetramos una galería escavada bajo tierra preparada para recoger el mosto que procedente de la prensa, que transformará los azúcares en alcohol, después de un proceso de cocción y los correspondientes trasiegos.

No tarda en darnos una botella a cada uno y coger otra, junto con unos vasos para probarlo. No en vano, ha ganado algunos concursos de cata. Así hablamos de unas y otras cosas, de los tiempos de antaño y hogaño, de las fiestas del pueblo, que ya no les dejan hacer la matanza ellos mismos.

Nos pregunta de donde venimos.

De Alcalá de henares, contestamos.

Me cagüen, si yo vivo allí, afirma. En la avenida de la Alcarria.

Pues yo un poco más arriba, vuelve a replicar Marce. Pero toda la vida hemos vivido en Ciudad del Aire.

Pero hombre, si yo allí iba a cobrar seguros, que es mi trabajo y conozco mucha gente. En el bloque 16 a Laiz,…

Pero me cagüen la puta, si nosotros somos del bloque 16.

Y el vino que decía el hombre que no pegaba, ya va haciendo sus efectos.

En fin, un rato de buena charla, con unos chatos de vino y hoy que queríamos volver pronto para tomar algo con los amiguetes, nos volvemos a retrasar. No obstante, nos tomaremos algún pinchito, que el vino nos ha abierto el apetito.

encuentro/bicicleta_de_montana/alcarria_de_solanillos.txt · Última modificación: 2011/10/09 16:01 por jesus
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