Almanzor
- Responsable: Roberto
- Fecha: 11-12/04/2010
- Lugar: Almanzor(Ávila)
- Actividad: Montañismo
- Participantes: Jesús, Rafa, Rubén,Roberto
Crónica
Como siempre, el lugar de quedada era el aparcamiento de la Iglesia de Ciudad del Aire. A eso de la 13:30 ya habíamos cargado las mochilas y el material en el coche poniendo rumbo hacia la plataforma de Gredos. Después de 2 horas y media, llegamos a la plataforma encontrándonos con un tiempo nada agradable para tener que dormir al amparo de una tienda (como era nuestra idea). Mientras comíamos algo, hicimos una llamada al refugio de Elolá, para saber si había sitio para 4 personas (habíamos estado llamando a lo largo de las 2 semanas anteriores sin fortuna). Por suerte nos dijeron que alguna de las reservas se había caído y teníamos sitio en el refugio. Dicho y hecho, sin pensárnoslo dos veces, cogimos las mochilas y tomamos la antigua calzada romana hacia el refugio y la falda del Almanzor. Conforme íbamos avanzando, pudimos observar como las nubes y la niebla se encontraban bien arraigadas a lo largo de todo el camino, siendo difícil tomar puntos de referencia para seguir la ruta. Sin embargo, nuestra disponibilidad de GPS evitó que pudiéramos desviarnos del camino.
Durante todo el camino sopló una cantidad de viento considerable, que durante 10 minutos nos permitió disfrutar de un claro de nubes cuando estábamos a mitad de camino del refugio. Este claro era un aperitivo del tiempo que íbamos a tener al día siguiente para subir al Almanzor.
Tras cerca de dos horas caminando, por fin enfilamos el valle de las lagunas y pudimos ver a lo lejos el refugio (nuestro objetivo del día).
Tras secarnos, quitarnos las botas y acomodarnos en el refugio, nos dispusimos a cenar y tomar buena cuenta de la botella de patxarán casero que se trajo Rubén (haz más por favor, que estaba de muerte). Una vez que aposentamos la cena nos fuimos a dormir, porque la jornada siguiente empezaba temprano e iba a ser dura.
El domingo despertamos a eso de las 7:30, para desayunar, recoger las cosas y empezar la subida al Pico. El tiempo era inmejorable sin ninguna nube y todo despejado, auguraba una jornada bastante calurosa. Tras los primeros 45 minutos de caminata, los grados de inclinación y la nieve blanda acuciaban el cansancio provocando que los pasos se hicieran cada vez más pesados y lentos. Sin embargo, nuestro empeño de subir al Pico después de varias intentonas fallidas era mayor que el mero hecho de tener que abandonar por falta de fuerzas.
A la hora y media de partir del refugio, por fin llegamos al último tramo del pico. Podíamos verlo directamente desde abajo y tan solo nos quedaba enfilar la conocida Portilla del crampón para llegar a la zona más rocosa del Pico.
Este tramo estaba más empinado de lo que esperábamos (y parecía en un primer momento), pero lo superamos sin problemas, clavando con fuerza crampones y piolets. Al final de este tramo llegamos a una terraza que daba ya al último tubo (de unos 40 metros) que, por fin, llegaba a la cúspide del Pico Almanzor. Tras una exploración del tubo, pudimos observar que estaba lleno de hielo y estaba bastante empinado. La dificultad de este último tramo era mayor puesto que era necesario poner seguros de hielo, y usar piolets de hielo (de los que en ese momento, no disponíamos). Así que sin más y a falta de escasos metros de la cumbre, decidimos darnos la vuelta y no arriesgar más de lo justo y necesario. ¡Ya tendremos tiempo de volver a hacer otras intentonas!.

Para comenzar el descenso de la terraza, hicimos un rappel para evitar la inclinación de la Portilla del Crampón. Tras dos horas de descenso, un poco alicaídos por no haber conseguido culminar nuestro objetivo principal, llegamos al refugio. Comimos fuerte para recuperar las fuerzas desgastadas y a eso de las 15:30 empezamos la marcha para volver a la Plataforma y a casa.
No conseguimos llegar a la cumbre y nos queda un cierto sabor amargo en la boca, pero podemos considerar la subida, como un cuasi éxito. Realmente no íbamos con el material necesario para afrontar el último tramo y nos dimos la vuelta, cuando teníamos (y debíamos) hacerlo. Comenzar una ascensión sin el material necesario es arriesgar la vida tontamente, pudiendo regresar todas las veces que queramos.
Una vez más, muchas gracias a Rafa, Jesús y Rubén por la dedicación que tienen hacia las actividades del club y su contribución a que este proyecto siga adelante.
Roberto 2011/05/10 17:02









