Ruta de los Siete Picos
- Responsable: Jesús
- Fecha: 18 de octubre de 2008
- Lugar: Puerto de la Quesera
- Actividad: Senderismo
- Participantes: Jesús, Bolo, Jesus Hervas y Guille
Crónica de la actividad
Ascensión al Pico del Lobo (Sierra de Ayllón).
- Ruta lineal que discurre por pistas, camino y sendero (marcado con hitos).
- Longitud 15,3 km . Ida y vuelta.
- Cota de salida: Puerto de la Quesera 1.710m.
- Cota máxima: Cima Pico del Lobo 2.274m.
- Altitud acumulada 783m.
SALIDA PICO DEL LOBO (GUADALAJARA)
Bueno, pues como siempre hemos quedado en Ciudad del Aire para ver quien venía a esta salida al Pico del Lobo, y ver en cuantos coches nos vamos. En esta ocasión nos vamos de ruta Guille, Jesús, Rober y yo, con lo que decidimos irnos en un solo coche, el mío que para eso soy el que ha organizado la salida.
Hemos quedado a las 8:30, pero entre pitos y flautas y que aparece todo el mundo salimos a las 9:00. A las 10:30 llegamos al Puerto de la Quesera sin ningún problema de tráfico. El día esta lluvioso, típico otoñal, y en el trayecto que va de Riaza al Puerto de la Quesera podemos recrear la vista con esa paleta de colores que nos ofrecen los robles y las hayas en contraste con los abetos.
Disfrutamos del espectáculo antes de que el otoño termine por desnudar las ramas de estos seres de hoja caduca, y que haya que esperar a la siguiente primavera para verlos vestidos nuevamente de gala.
En el puerto de la Quesera nos encontramos con que queda poco espacio para aparcar el coche puesto que otros visitantes más madrugadores han llegado antes que nosotros. Estaban aparcados también un par de coches que llevaban enganchados unos remolques para transportar perros, que imagino, serán utilizados en la caza del cochino jabalí.
Comenzamos la ruta a 1710 m de altitud por el camino que transcurre perfectamente rotulado y paralelo a un vallado de alambre de espino y que separa las provincias de Guadalajara y de Segovia. Disfrutamos de amplias panorámicas a ratos, cuando las nubes no se nos echan encima. En ocasiones las nubes permanecen debajo de nosotros, rellenan los amplios valles y nos ayudan a apreciar las inmensas dimensiones de estos.
Vamos alternando collados y cerros, así, vamos pasando primero por los Collados de Prado Llano y de San Benito, y después, el Cerro del Aventadero. Antes de llegar a éste nos desviamos por un camino que sale a mano izquierda y que está indicado por dos hitos de piedras.
Caminamos por la cuerda todo el camino. Llega un momento en el que el camino transcurre entre rocas, estamos a una cota cercana a los 2000 m de altitud y sin embargo se progresa con facilidad. Empieza a chispear y las nubes se nos vuelven a echar encima, parece que hayamos llegado a la cumbre del monte olimpo y mientras Guille formula la pregunta: ¿qué detergente lava más blanco? (ya sabéis las doce pruebas de Asterix), seguimos camino del Pico del Lobo.
Durante todo este trayecto nos vamos alternando en el caminar con un matrimonio de senderistas de mediana edad con los que más tarde charlaríamos un rato.
El trayecto permite, además de disfrutar del paisaje, disfrutar de la flora y la fauna del lugar, de este modo, Jesús, el compañero de trabajo de Rober, va haciendo fotos a todo lo que se mueve, y también, a lo que no, por ejemplo a las amanitas oronga, a los sapos que se van cruzando por delante de nosotros, etc.
Camino del Alto de las Mesas llueve de forma más insistente y optamos por sacar y ponernos los chubasqueros. Guille saca unas barritas de cereales y mientras damos buena cuenta de ellas proseguimos con la rutilla.
Divisamos ya el Pico del Lobo, y al mismo tiempo, los restos de los remontes de la pista de esquí que en otros tiempos existió. Permanecen al mismo tiempo los restos ruinosos del refugio y cuya presencia supone un peligro para todo aquel que pretende acceder al punto geodésico que marca la posición del punto más alto del Pico del Lobo, el pico más alto de Castilla la Mancha. Por un momento se abren las nubes y podemos contemplar las numerosas montañas que nos rodean. Hacemos las fotos pertinentes y nos procuramos refugio pues llueve y hace frío. Con cuidado nos metemos entre los restos del refugio para procurar que no se nos caiga encima.
En este momento es la una del tarde, nos disponemos a recuperar fuerzas (tampoco hemos gastado tantas) y a disfrutar de algunas viandas, que su sabor siempre es mejor en el campo y en buena compañía. Bocatas de jamón, de sorbrasada, la que no podía faltar: la empanada del Rober, mi cecina de León y surtido de ibéricos, que no vino Eva y alguien tenia que traer el lomo. A estas alturas ya había sacado unas aceitunas rellenas de anchoa para repartir y proseguir la charla con el matrimonio con el que coincidimos ya conversando durante el último tramo al Pico del Lobo. Intercambiamos manjares y nos dieron precisas instrucciones acerca de cómo curar un queso fresco de leche de cabra untándolo con aceite de oliva y pimentón, damos fe que está muy bueno y que procuraré llevar a cabo su elaboración, sino, ¿para que diablos estudié un master de alimentos?
Ahora que pienso, … que no, que no es que seamos unos tripones, que también, pero si a la vez que se hace algo de ejercicio y se ve a los colegas, se pude disfrutar de las delicias culinarias de mama, la abuelita, etc, ¿por qué negarse?¡Ánimo! y a ver quién sorprende en la próxima salida con alguna delicatessen. Para terminar con este apartado gastronómico apuntar que se noto la falta de … algún licorcillo de esos que en días fresquitos como este, te dan esa sensación de calorcito en la tripa, no se si coges la indirecta boliche.
La mujer del matrimonio tiene un hermano que lleva un refugio (que tiene bastante buena pinta) a pie de la Sierra de Béjar (Salamanca), se llama Refugio la Cobatiya y tiene página web. Una vez que hemos terminado de comer, la pareja a la que nunca llegamos a preguntar su nombre, me cagüen, inició el camino de vuelta mientras que nosotros nos quedamos un poco más disfrutando de las vistas a la vez que nos helamos un poquito con el aire que hace (sople el aire, no me muevo, yo, con mi armadura, hasta la muerte). Seguimos llevando el agua por aquellas tierras por las que hacemos nuestras salidas, habrá que hacer alguna por alguno de los desiertos del planeta para asegurarnos que es sólo casualidad.
El camino de vuelta lo realizamos por donde hemos venido, comprobando de paso por donde fuimos pues el paisaje cambia notablemente según haya o no nubes. También hay algún momento para la reflexión: ¿por qué Guille ha andado tan bien comparado con aquella vez en el Valle del Jerte?,¿acaso ya no tiene que portar la pesada carga que supone ese anillo, el que los gobierna a todos?… Parece ser que ha dejado de fumar. Esta ruta era facililla, veremos en las venideras.
Al llegar al lugar de estacionamiento del coche nos volvimos a encontrar con el matrimonio que ya se habían tomado un cafelito y nosotros después de charlar un rato más con ellos vamos a hacer lo mismo en Riaza. Una vez allí buscamos un bar de los que hay en la plaza del ayuntamiento. Tomamos el cafelito y como a Guille le apetece conducir y a mi no, los dos Jesuses nos tomamos un pacharán de esos que te sirven en vasos anchotes. Jesús ya se ha preocupado antes de dar instrucciones precisas al camarero. Rober que es más meoncete y le gusta marcar los lugares por los que pasamos se toma un par de tercios, anda que no.
Mientras reposamos a la agradable temperatura de la terraza del susodicho bar hacemos tiempo para que abran el establecimiento de una pastelería a la que habíamos echado ya el ojo, antes de llegar al bar. Después camino de vuelta a Ciudad del Aire, esperar que llegue la próxima salida y la invitación para que todo aquel/la que quiera acompañarnos, lo haga.
Jesús 29/06/2009 17:34










