Garganta de los Infiernos
- Responsable: Roberto
- Fecha: 29 y 30 de septiembre de 2007
- Lugar: Cabezuela del Valle - Jerte
- Actividad: Senderismo
- Participantes: Rafa, Jesús, Eva, Guille y Bolo
Crónica de la actividad
Quedamos a las 9:00 en los aparcamientos de la iglesia de Ciudad del Aire, como estaba estipulado. Aunque algunos llegaron antes (¿una hora antes Jesús?, Luego decís que yo estoy empanado…) y otros después, no se produjo la salida “de facto” hasta las 9:30 pasadas.Tras tres horas y media de fatigoso viaje en coche con la parada oportuna, llegamos a Cabezuela del Valle a eso de la 13:00 del mediodía.
Una vez nos cargamos las mochilas a la espalda y tras preguntar por las rutas en la oficina de turismo de Cabezuela, emprendimos la marcha por la ruta conocida como “de la Umbría”. Pasado el puente marcado como “de la urbanización”, cogimos un camino equivocado que nos hizo llegar hasta una presilla que era infranqueable, lo que nos hizo andar atrás sobre nuestros pasos y preguntar a dos amables señoras que paseaban a su lindo perrito (“Chuky”, creo que se llamaba). Gracias a estas dos señoras retomamos la ruta correctamente, la cual seguimos hasta que se decidió hacer la parada para comer (a eso de las 15:00 pasadas).
Una vez acabamos de comer, seguimos camino hasta llegar por fin a uno de los puntos importantes de la ruta: La fuente de los Pilones. En esta maravillosa caída de agua nos hicimos las fotos oportunas y aprovechamos para refrescarnos los pies, aprovisionarnos de agua (aunque por las fotos pueda parecer otra cosa) y descansar, para continuar la marcha hacia el Refugio de Pesca, donde pasaríamos la noche.
Dicho y hecho, tomamos camino por la ruta llamada de la “Garganta de los Infiernos” y llegamos al refugio de pesca entre las 18:30-19:00 de la tarde estableciéndonos debidamente. Parece ser que nuestro asentamiento en el refugio no pasó desapercibido y alertó a los perros de los cabreros (que deambulaban con sus rebaños por allí) pudiendo observar como alguno de aquellos perros se acercaba ladrando amenazadoramente hacia nuestra posición. Sin embargo se acercaban con más hambre que otra cosa y con la esperanza de que les echáramos algo de comer. Pasado el falso peligro, aprovechamos los últimos momentos de claridad del día para recoger leña y tener provisión para pasar la noche. Más tarde pudimos comprobar que no hacía falta alguna el uso de la chimenea y el fuego, puesto que la temperatura se mantuvo suave a lo largo de toda la noche.
El refugio en sí no estaba especialmente acondicionado y nos encontramos lo que más o menos esperábamos: Un suelo seco con techo y una chimenea para podernos calentar por la noche. Sin embargo tengo que expresar mi indignación hacia aquellas personas incívicas que se dedican a maltratar estos recursos gratuitos que ofrecen los municipios, pintarrajeando las paredes del refugio y rompiendo los cristales, como si ellos fueran los únicos que usaran el mismo.
La mañana del Domingo amaneció lluviosa sin ninguna señal de que fuese a amainar, así que tuvimos que hacer uso de las capas de lluvia e impermeables para comenzar nuestra ruta. Esta ruta consistía en seguir por la ruta de la Garganta de los Infiernos hasta el Puente de Carrascal y más allá hasta el Puente Nuevo, para dar la vuelta completa al Parque Natural y volver hasta Jerte. Salimos cerca de las 10:00 de la mañana y el tramo que llega al Puente Nuevo ocupó la mayor parte de la mañana. Realmente se hizo pesado el caminar bajo la lluvia y sumado al agotamiento del día anterior, nos hizo ir más lentos de lo previsto. Tras 2 horas caminando por fin llegamos al puente Nuevo, enlazando con la ruta llamada “la travesía de Carlos V”. Ya por fin enfilábamos camino hacia el pueblo de Jerte.
Tras una breve pausa (puesto que había mas ganas de llegar a un sitio seco que pararnos a descansar) continuamos camino hacia Jerte. Tuvimos que caminar sobre la hora y media (o incluso dos) para llegar a visualizar Jerte al fondo, creyendo que ya estaba todo más o menos hecho. El caso es que una vez más perdimos el camino que nos llevaba hacia el pueblo y tuvimos que volver sobre nuestros pasos (y hacer malabares para pasar los charcos que inundaban el camino), retrasándonos un poco más sobre el horario establecido. Eran las 15:00 de la tarde pasadas y llegamos al casco urbano de Jerte. Bajo un soportal de la plaza del pueblo nos secamos como buenamente pudimos y comimos para recuperar fuerzas.
Estando bajo aquel soportal se decidió que Jesús y Rafa se acercaran a Cabezuela del Valle para buscar el coche y traerlo hasta Jerte. Con lo que el resto se quedó esperando su retorno al amparo de un bar. Allí pudimos tomar contacto con los nativos del lugar, que al vernos tan calados, nos acusaban de haber ido a recoger castañas al monte… (¡Que cachondos!…estaba el tiempo como para ir a recogerlas).
Cerca de las 5:00 llegaron Rafa y Jesús con el coche y partimos de aquel paraje para volver a la mundana vida urbana y a la rutina en que nos vemos inmersos durante la semana. La hora de llegada a Alcalá fue sobre las 8:30 más o menos.
Por último, y para finalizar esta crónica, quiero agradecer a todos los que participaron en el viaje y lo hicieron posible. Gracias Jesús (por ir y por las fotos que hiciste), Rafa, Eva y Guille, os portasteis todos genial a pesar de las adversidades meteorológicas a las que nos vimos sometidos. Para la próxima intentaremos que no haya lluvia.
Un abrazo a tod@s,
.: Bolo :.
